Advertencia: Este texto puede tener algunos spoilers.
En las primeras partes de este anime, inspirado en los mangas de Hirohiko Araki, habíamos observado a nuestros protagonistas, Jonathan y Joseph Joestar, con sus respectivos aliados, enfrentarse a vampiros peligrosos y desarrollar sus habilidades con el hamon. Ahora, para la tercera parte de Jojo’s Bizarre Adventure, titulada Stardust Crusaders, nos encontramos con un giro de 180°, pues si bien el tema de la inmortalidad de Dio debido a su naturaleza vampírica sigue intacta, la manera en que los personajes tienen enfrentamientos con sus enemigos ha cambiado. Los lugares de batalla ya no tienen que estar cubiertos por el cielo nocturno para que los vampiros puedan salir, sino que ahora hay enfrentamientos a cualquier hora del día y en todo tipo de espacios, algunos más abiertos y públicos que otros.
Vayamos por partes.
En este arco nos encontramos con el protagonista Jotaro Kujo (Jojo), en una celda. Lo que llama la atención de los guardias de la prisión a la que pertenece dicha celda es que este joven no quiere salir, pues asegura que se encuentra mejor encerrado. La madre de Jotaro, Holly, acude a su rescate, y ahí observamos que la relación entre estos dos personajes no es la mejor, pues mientras que ella se encuentra sumamente preocupada por su hijo, mostrando su angustia de verlo tras las rejas, Jotaro responde con comentarios groseros que la madre acepta para no molestarlo más. Sin embargo, Holly no está sola, pues le ha pedido a su padre, el mismísimo Joseph Joestar, que vaya a visitar a Jotaro. Joseph llega acompañado de un hombre llamado Abdul.
Jotaro le pide a todos que se vayan, asegura que está maldito por un demonio que roba cosas y que tiene fuerza y velocidad sobrehumana, y que puede herir a la gente que se le acerque. Joseph y Abdul, le explican a Jotaro que el ser que él ve no es un demonio sino un stand, una manifestación del alma y que solo puede ser visto por el usuario y por aquellos que comparten esta habilidad. Así mismo, cada stand tiene poderes únicos y pueden tener un sinfín de formas para manifestarse.
Más tarde, Joseph le confiesa a Jotaron que no solo viajó a Japón para sacarlo de la cárcel, sino para reclutarlo en una tarea que ha unido diferentes generaciones de los Joestar: derrotar a Dio, quien sobrevivió gracias a que logró fusionar su cabeza con el cuerpo de Jonathan (detalle importante para muchos eventos que ocurren en este arco y en otros más adelante). Dio se hace más fuerte con cada día que pasa y ha desarrollado su propio stand, siendo esa la razón por la que repentinamente Jotaro y Joseph han sido capaces de manifestar los suyos. Otro detalle importante es que los nombres de los stands son dados según las cartas del Tarot, por lo que al hacerle una lectura a Jotaro, descubren que el suyo se llama Star Platinum.
El problema central comienza cuando Holly desarrolla su propio stand, pero a diferencia de otros miembros de la familia Joestar, ella no tiene la fuerza suficiente para poder quedarse con él, por lo que la única solución es buscar a Dio, quien se esconde en algún rincón de Egipto, y derrotarlo para que el stand de Holly desaparezca y pueda seguir viva, pues de lo contrario, será su propio stand el que la mate.
Es aquí donde nos encontramos con el primer opening de esta tercera parte, porque, sí, está dividida en dos grandes momentos. El primero de ellos es el viaje que emprenden nuestros protagonistas para poder llegar a Egipto, basándose un poco en lo que Julio Verne describió en su novela La vuelta al mundo en 80 días, sobre todo después de que deciden no exponer vidas inocentes durante su viaje, al haber estado bajo el ataque de un poderoso stand en un avión que toman para llegar lo más rápido posible a Egipto.
Desde aquí, y considerando todo lo anterior, podemos ver que esta no es una historia tan “sencilla” como la de los arcos anteriores, pues esta vez no se trata de una venganza personal o de derrotar al gran villano para salvar la vida del protagonista y del resto del mundo. Ahora nos enfrentamos a una historia que le da continuación directa a lo ocurrido en Phantom blood, con la vida de terceros en riesgo y con muchas cosas desconocidas para los personajes, colocándolos así en ambientes inquietantes y misteriosos.
Además, a diferencia de los dos arcos anteriores, en este no conocemos cuáles son las habilidades y debilidades de los oponentes, ni siquiera sabemos cómo son. En Phantom Blood, por ejemplo, Jonathan, gracias a los conocimientos de sus aliados, sabe cómo derrotar a Dio, así como Jonathan sabía qué habilidades podía utilizar para derrotar a los otros vampiros, aunque aquí ya también comenzaba a haber ciertas sorpresas en cuanto a los talentos del enemigo. En el caso de Stardust Crusaders, cada enemigo es un misterio, por lo que los protagonistas tienen la precaución de investigar qué tipo de stand están enfrentando y así buscar algunas debilidades que puedan usar a su favor para ganar las batallas.
A esto hay que agregarle que hay algunos enemigos que resultan un verdadero reto para nuestros héroes, mostrando así otra gran diferencia con los dos arcos anteriores: la duración de la historia. Los eventos de las dos primeras partes de este anime transcurrían en meses, incluso en años, y a pesar de eso, el número de capítulos que compone cada temporada es mínimo pues Phantom blood tiene solo 9 y en Battle tendency son 17. Si los sumamos, nos encontramos con que apenas logran llegar a la mitad del número de episodios de este tercer arco, donde tenemos 48, siendo esta la temporada más larga de lo que se ha adaptado hasta el momento del manga original.
Cabe destacar que el factor tiempo es de suma importancia en esta historia, pues si bien en el segundo arco ya nos encontrábamos en una carrera contrareloj para que Joseph pudiera salvar su vida, aquí nos encontramos con constante obstáculos que dificultan la llegada rápida de los personajes a su destino, cuestionándonos así si en realidad serán capaces de cumplir con su misión antes de que Holly muera.
Al tener más episodios, la historia se permite ahondar un poco más en otras cuestiones relacionadas con los personajes, dándoles un mayor trasfondo y conectándolos mejor con la audiencia, además de que tienen un mayor desarrollo y en definitiva no nos encontramos con los mismos personajes que al principio. Esto ayuda a que el público realmente conecte con ellos y que las pérdidas que se experimentan a lo largo de la historia sean realmente dolorosas.
Pero antes de profundizar en ese tema, vayamos con el ending de esta primera parte, que está acompañado por un clásico de los ochentas. Walk like an egyptian es una canción del grupo roquero Bangles, y nos presenta los créditos finales. Al igual que el opening, nos ofrece una conexión musical a las emociones que podemos encontrar en esta parte de la historia: acción, aventura, un buen ritmo por parte de la trama ya que nunca se hace pesada o aburrida; además de que contiene algunos elementos mencionados durante los episodios, como el pedazo de flecha que selecciona a los futuros portadores de stand, y las cartas del Tarot que representan a los protagonistas.
Estas emociones recién enlistadas, chocan un poco con lo que encontramos en la segunda parte de este tercer arco, pues al escuchar y ver el nuevo opening, podemos intuir que habrá mucho peligro y suspenso, algo que para nada es mentira, pues a partir de este nuevo comienzo, casi todos los episodios están divididos, de tal manera que si queremos saber si es que logran derrotar a uno de sus contrincantes, se deben ver dos capítulos en lugar de uno.
Esta segunda mitad comienza cuando los protagonistas llegan a Egipto y ahora deben concentrar sus fuerzas en hallar la guarida de Dio. Además, los stands que encontramos en esta parte de la historia, ya no están basados en las cartas del Tarot, sino en los dioses egipcios, por lo que sí, nos encontramos con menos enemigos, pero cada uno de ellos es más peligroso y complicado de derrotar que el anterior.
Aquí viene un punto muy favorable para esta historia, y es el uso del ingenio por parte de los personajes, tanto de un bando como del otro, pues al momento de enfrentar enemigos con habilidades mucho más complejas que aquellos que se encontraron durante el viaje a Egipto, las posibilidades de ganar fácilmente disminuyen, dándole así mayor emoción a cada capítulo. Por supuesto, el final no se queda atrás, pues no solo logra conectar perfectamente con el lado emotivo de la audiencia, sino que también con la parte de la aventura y la emoción.
Otro punto a favor, y no solo de esta segunda mitad sino del arco en general, es que si bien la acción es un género muy presente, no es el único, pues así como tenemos grandes enfrentamientos entre bueno y malos, también tenemos algunos momentos cómicos, sobre todos para liberar un poco la tensión acumulada, o bien, para suavizar los duros golpes emocionales que se viven en algunos capítulos, sobre todo cuando nos encontramos cerca del final.
Además, uno de los elementos que mantiene la atención del espectador en la historia es que no solo se ven golpes y ya, sino que además vamos entendiendo un poco más el tema de los stands, el cómo Dio armó su ejército para detener la llegada de los Joestar a su guarida, cómo sobrevivió al naufragio en el que estuvo con Jonathan y cómo descubrió su habilidad para generar su propio stand, el cual, por cierto, podemos ver en la segunda versión del opening.
Es en esta segunda versión donde queda más que clara la rivalidad épica que ha ido pasando de generación en generación entre Dio y los Joestar, además de que le da mayor emoción a lo que estamos viendo de la trama, pues en definitiva nos presenta que los protagonistas no podrán terminar con este enemigo tan fácilmente.
Y es aquí donde llegamos al segundo ending de Stardust Crusaders, donde escuchamos Last train home, de Pat Metheny Group, una canción completamente instrumental y muy melancólica, que adquiere mucho sentido conforme más avanzamos en la historia y vemos que algunos de nuestros personajes se han ido para no volver más. Es por eso que la fotografía que aparece al final de los créditos realza el sentido emotivo de este anime, pues nos hace recordar cómo cambiaron las cosas desde el primer capítulo, que los protagonistas ya no están completos, y por supuesto, nos recuerda a todas las emociones vividas en cada uno de los episodios.
Derrotar a Dio no fue tarea fácil para Jotaro, pero eso no quiere decir que la historia termine aquí, pues aún hay otros descendientes de Jonathan Joestar que deberán enfrentar las consecuencias de los actos de su eterno rival durante los años en los que se le daba por muerto. Es por esto que las aventuras de Jojo, continúan en Crazy Diamond Is Unbreakable, del que hablaremos en la tercera parte de este especial.
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