
Título original: The Bear (Season 3)
Creación: Christopher Storer
Año: 2024
Número de capítulos: 10
Duración aproximada: 40 minutos
Elenco: Jeremy Allen White, Ayo Edebiri, Ebon Moss-Bachrach, Abby Elliott, Liza Colón-Zayas, Lionel Boyce, Matty Matherson, Edwin Lee Gobson, Corey Hendrix, Oliver Platt, Chris Witaske, Molly Gordon, Jon Bernthal, Jamie Lee Curtis, Will Pulter, Olivia Colman.
Sinopsis:
Luego de su desastrosa noche de apertura, el personal de The Bear se prepara para ganar una estrella Michelin, pero los conflictos personales podrían entorpecer todo.
Si tuviera que definir con una palabra cada temporada de The Bear diría que la primera es caótica, la segunda, inspiradora y la tercera, hermosa.
Uno de los elementos que llega a sobresalir en esta serie es la fotografía, y el primer capítulo de esta nueva temporada supo cómo explotar eso para contar un poco más sobre Carmy Berzatto a través de una serie de imágenes y vídeos casi carentes de diálogos. Sin duda se trata de un inicio muy contemplativo, pero que contagia toda una serie de emociones a partir de nuevos momentos y la repetición de otros.
A partir de aquí, vemos capítulos que combinan lo contemplativo con lo caótico, presentando nuevos retos para cada uno de los personajes, a la vez que vemos cómo estos van creciendo tanto en el aspecto personal como en el laboral. Con cada uno de nuestros protagonistas, se presentan momentos divertidos, pero también emotivos y reflexivos, sobre todo acerca del tema de lo que quieren para su futuro, la incertidumbre, qué están haciendo bien y en qué están fallando en el punto actual de su vida, cómo se sienten acerca de una persona en especial, la profundidad de ciertas heridas del pasado, la confrontación de los traumas, la ambición, o la importancia de poner límites a las situaciones antes de que estas nos sobrepasen.
Lo contemplativo en esta temporada no solo se debe a la edición de cada capítulo, sino que, a diferencia de las dos temporadas anteriores, aquí tenemos muchos momentos en silencio, por lo que gran parte de la carga emocional es transmitida por los actores y por el contexto en el que se desarrollan ciertas acciones. Además, tenemos un cambio musical bastante llamativo al incluir música clásica en uno de los capítulos, rompiendo así con los géneros del pop y el rock que estamos acostumbrados a escuchar.
A pesar de todos los aciertos que se presentan en esta temporada, también hay algunos detalles bastantes notables que impiden disfrutarla al mismo nivel que las anteriores.
Lo primero es que los cortes son más que notorios en cada capítulo, rompiendo así con las transiciones suaves que podíamos ver anteriormente, creando una sensación de fractura dentro de la narrativa de cada capítulo, como si este estuviera divido en varias partes y el espectador tuviera que juntar las piezas. También hay un par de personajes que no suman mucho a la trama y que pareciera que solo tienen el propósito de rellenar ciertos momentos de los episodios. Es en este tipo de escenas donde se siente la pérdida de ritmo en el guion, pues en lugar de seguir viendo cómo es que los personajes intentan resolver un conflicto determinado, nos la pasamos viendo largas interacciones entre personajes secundarios que solo se molestan entre sí tratando de crear un momento cómico, pero sin lograrlo.
Afortunadamente, la serie sigue manteniendo su encanto a partir de las grandes actuaciones de su elenco y de una historia que deja más que claro que aún hay mucho por contar, pues el cierre de temporada nos dejó con algunas interrogantes que necesitan respuesta.

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